Testino en MALBA

Cada hecho importante en la vida de Mario Testino parece haber sucedido porque el destino lo tenía predeterminado. O al menos así le gusta al fotógrafo peruano que la gente lo crea. De abandonar su Perú natal a abrirse paso por el Londres de la década del ’70; de fotografiar modelos sin trascendencia a convertirse en el fotógrafo de la princesa Diana; de una carrera casi por casualidad, a tener un único propósito: que sus imágenes fueran publicadas por la versión estadounidense de Vogue. “Todo me ha llegado porque la vida lo ha querido”, sostiene sin pudor ni vergüenza, como quien sabe que puede hacerlo porque sus trabajos son demasiado buenos.
Testino aterrizó una vez más en Buenos Aires con motivo de la inauguración de “In your face”, la muestra compuesta por 122 fotografías que abre el calendario 2014 del MALBA y que se ve desde el 14 de marzo. Una retrospectiva íntima, curada por él mismo y que promete destronar a la japonesa Yayoi Kusama, cuya exhibición el año pasado la vieron más de 200 mil personas. Es que el fotógrafo de moda más importante de la actualidad congrega todo tipo de espectadores, desde el público afín a la moda, el de la fotografía, el de las artes, y aquellos que quieren experimentar.
“Es difícil encontrar esos trabajos que van a ser colgados en una pared y que pueden interesar por más de diez minutos que uno los ve en una revista”, cuenta Testino ante unos 100 periodistas que se congregaron en el auditorio del museo para escucharlo. El peruano habla de las más de 100 obras que cuelgan en el segundo piso del MALBA. Con un montaje pensado como un museo dentro de otro museo, las fotografías se distribuyen a través de seis salas, perfectamente delimitadas, pese a que todas tienen la misma estética: paredes verde inglés y repisas blancas para simular que sostienen las inmensas obras.
Las copias están en su mayoría enmarcadas y colgadas, pero hay también trabajos que se acercan al póster, fotos sin marco sostenidas solo por chinches. El clima de intimidad logrado con una iluminación tenue conecta con el trabajo íntimo que el fotógrafo logra con sus modelos. Esa intimidad que también se encuentra en las instantáneas de fiestas colmadas de celebrities donde el espectador es invitado a mirar, pero no a participar. El mundo de los famosos no es el de la audiencia.

Cada hecho importante en la vida de Mario Testino parece haber sucedido porque el destino lo tenía predeterminado. O al menos así le gusta al fotógrafo peruano que la gente lo crea. De abandonar su Perú natal a abrirse paso por el Londres de la década del ’70; de fotografiar modelos sin trascendencia a convertirse en el fotógrafo de la princesa Diana; de una carrera casi por casualidad, a tener un único propósito: que sus imágenes fueran publicadas por la versión estadounidense de Vogue. “Todo me ha llegado porque la vida lo ha querido”, sostiene sin pudor ni vergüenza, como quien sabe que puede hacerlo porque sus trabajos son demasiado buenos.

Testino aterrizó una vez más en Buenos Aires con motivo de la inauguración de “In your face”, la muestra compuesta por 122 fotografías que abre el calendario 2014 del MALBA y que podrá verse desde el 14 de marzo. Una retrospectiva íntima, curada por él mismo y que promete destronar a la japonesa Yayoi Kusama, cuya exhibición el año pasado la vieron más de 200 mil personas. Es que el fotógrafo de moda más importante de la actualidad congrega todo tipo de espectadores, desde el público afín a la moda, el de la fotografía, el de las artes, y aquellos que quieren experimentar.

“Es difícil encontrar esos trabajos que van a ser colgados en una pared y que pueden interesar por más de diez minutos que uno los ve en una revista”, cuenta Testino ante unos 100 periodistas que se congregaron en el auditorio del museo para escucharlo. El peruano habla de las más de 100 obras que cuelgan en el segundo piso del MALBA. Con un montaje pensado como un museo dentro de otro museo, las fotografías se distribuyen a través de seis salas, perfectamente delimitadas, pese a que todas tienen la misma estética: paredes verde inglés y repisas blancas para simular que sostienen las inmensas obras.

Las copias están en su mayoría enmarcadas y colgadas, pero hay también trabajos que se acercan al póster, fotos sin marco sostenidas solo por chinches. El clima de intimidad logrado con una iluminación tenue conecta con el trabajo íntimo que el fotógrafo logra con sus modelos. Esa intimidad que también se encuentra en las instantáneas de fiestas colmadas de celebrities donde el espectador es invitado a mirar, pero no a participar. El mundo de los famosos no es el de la audiencia.

• De Perú al Palacio de Buckingham

La historia de Testino se traslada a Londres de mediados de los ’70. Hasta allí llegó con 22 años con el solo propósito de salir de su conservador Lima natal -“No podía controlar lo que era”- y recayó en una escuela de fotografía para poder tramitar su visa de estudiante. Daba sus primeros pasos mientras intentaba codearse con la gente cool. Desde Perú su padre, un comerciante de clase media, le enviaba dinero para mantenerse. Pero la crisis económica llegó a su país de origen y los fondos se acabaron. “Mi padre me dijo: ‘Tienes que regresar’. ‘Ni hablar, me voy a quedar’, le respondí”.

Trabajó como mozo en Inglaterra mientras fotografiaba a otros mozos, la mayoría aspirantes a actores o artistas. Atender mesas no era lo indicado para un confeso fóbico de la suciedad en las manos. Lo que había comenzado tímidamente como una actividad para conseguir una visa se convertiría inevitablemente en su trabajo y pasión.

Entre mediados de los ’80 y principio de los ’90 Testino podía vivir de la fotografía de moda, apareciendo su nombre en algunas de las principales revistas de la industria. Su única meta era la versión estadounidense de Vogue – “Yo solo quería trabajar para Vogue”-, también hacía campañas para marcas de renombre como Christian Lacroix. Pero el peruano era conciente que su carrera corría peligro de estancarse. Tan preocupado estaba que consultó a una vidente, quien le aseguró que en el lapso de seis meses le llegaría el golpe de suerte.

La oportunidad era un llamado para trabajar en Harper’s Bazaar, la competencia de Vogue, que sería relanzada en Estados Unidos. Prefería trabajar en la vereda de enfrente, pero no podía dejar pasar la oportunidad. De a poco se relanzaba Testino, pero no sería hasta 1997 que ya no volvería a ser él mismo.

Lady Di acababa de separarse del príncipe Carlos. Despojada de su título de Su Alteza Real también quería deshacerse de algunos vestidos por lo que decide subastarlos y donar el dinero. La asesora de la casa Christie’s Meredith Etherington-Smith le propone promocionar el evento en Vanity Fair a través de la cámara del peruano. La princesa acepta la propuesta y rechaza los servicios de Lord Snowdon, fotógrafo oficial de la Casa Real y esposo de la princesa Margarita.

“Las cosas más increíbles que me han pasado en la vida no son las cosas que he ido a buscar, son las cosas que me han venido. Cuando me propusieron hacer a la princesa Diana para mí no era un premio, era un problema: yo quería ser fotógrafo de moda, de chicas que hacían lo que yo quería”, admite.

Para la mítica producción de fotos donde se ve a la princesa días antes del fatal accidente que acabaría con su vida fue fundamental que Testino ya se hubiese descubierto a sí mismo. “Ya era Mario Testino el verdadero, el más interesado en la persona que en el decorado alrededor de la persona. Es la serie de fotos que cambió mi vida”, reconoce.

El fotógrafo le dedica palabras especiales a Lady Di, incluso dijo en declaraciones anteriores que el centro cultural MATE que está armando en Lima tendrá una sala dedicada a fotos de ella. Sin embargo, la muestra “In your face” no cuenta con imágenes de la princesa. Pareció resguardarla del mundo frívolo que retrata con su cámara, pero en el que admite divertirse. Kate Moss, Jennifer López, Brad Pitt, Lady Gaga, Madonna, Gisele Bündchen y Angelina Jolie sí son de la partida.

La muestra que se podrá ver hasta mediados de junio exhibe trabajos para Vogue -en el documental The September Issue de 2007 se puede ver la trastienda de algunas de las fotos que cuelgan en el Malba-, campañas para marcas como Chanel, y tapas de discos. También hay imágenes de la vida privada del peruano, una vida colmada de fiestas con Nicole Kidman y Gwyneth Paltrow, entre otros.

• Seducción

Testino resume su trabajo con una palabra: seducción. “Ser fotógrafo es todo seducción. Tenés que seducir a la gente para que te dé algo que no le dan a otros”, sostiene ante la atenta audiencia. Sus imágenes transmiten sexualidad sin pasar los límites, tienen algo de violencia que no llega a movilizar al espectador, hay belleza, locura, velocidad, todos aspectos que el fotógrafo disfruta de la vida.
Siempre alegre, se toma unos instantes para reflexionar sobre la situación actual de la fotografía. Habla de la explosión de las redes sociales, de Instagram y del fenómeno de los diseñadores de moda que se ponen detrás de la cámara como Karl Lagerfeld para Chanel o Domenico Dolce para Dolce & Gabbana. Testino, ese hombre que hasta entonces parecía muy seguro de su trabajo, se diferencia de los nuevos fenómenos.
“La fotografía hoy en día tiene dos lados: uno que es crear una imagen y el otro que es documentar un momento. La gente está obsesionada porque todo el mundo sepa lo que uno hace minuto a minuto. Esa fotografía no tiene que ver con creatividad, sino con documentación. Como mi trabajo tiene que ver con la creatividad, creo que estoy Ok por ahora”. Aplausos generalizados. Testino se retira seguro de sí mismo, como el artista que durante una hora habló sin titubear ni esbozar falsa humildad.

Foto:diariocultura.com.ar

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