Libros para viajar: “Cae la noche tropical”, de Manuel Puig

Libros para viajar: “Cae la noche tropical”, de Manuel Puig

Los libros tienen esa virtud irreverente de desafiar tiempos, distancias y ausencias. Nos conducen por historias maravillosas que conmueven y enriquecen a lo largo de nuestras vidas. En esta nueva sección, nuestra compañera Eleonora Arioli nos llevarà hacia destinos de ensueño, en viajes imaginarios a través de la literatura. Y que mejor que arrancar por Río de Janeiro, en la prosa de Manuel Puig, en pleno verano.

 

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Conocí a Manuel Puig hace algunos años atrás en la facultad. El interés por su lectura me lo transmitió un profesor de letras, compañero de cátedra. A partir de ese momento, me dí cuenta que ya no podría dejar de leerlo. Lo retomé este año antes de viajar a Río de Janeiro, ciudad donde vivió un tiempo. Leí Cae la noche tropical recorriendo sus calles y sintiendo el calor carioca .
Considero que fue un escritor apasionado e irreverente. Utilizó los géneros populares, el melodrama, el radioteatro y el cine, con el fin de enriquecer y transformar la literatura. En su juventud había leído mucho y lo atraía la variedad de estilos. Quizás por ello, al ser un guionista frustrado, se convirtió en novelista.
Las palabras de Suzanne Jill-Levine, su biógrafa norteamericana, destacan su esencia como artista: “Combatió los estereotipos acerca de cómo un escritor, en especial, un escritor latinoamericano, tenía que presentarse a sí mismo en el escenario mundial”.
Nació en General Villegas, provincia de Buenos Aires y murió en Cuernavaca Méjco en 1990. Sus padres pertenecían a la clase media. La madre, María Elena Delle Donne (conocida por sus amigos como Male), era de La Plata y había estudiado, lo que la distinguió en su época como una mujer atípica. Su padre, Baldomero que se dedicaba a diversos negocios comerciales, según Manuel, era un hombre bueno pero muy machista y eso los distanció desde que era un niño. En 1955 se fue del país para estudiar cine en Italia, Londres y París. En Roma realizó cursos de dirección de en el Centro Experimental de Cinematografía y trabajó como ayudantes en distintos films. “Nada me produce más curiosidad que mi pueblo…Pero yo querría volver como una mirada sin cuerpo. Ir a ver el pueblo como cuando se entra a un cine. Esa es la película que más quiero ver”.
(Manuel Puig a una periodista española en 1989, un año antes de morir en Cuernavaca, México). La incursión en la literatura fue con La traición de Rita Hayworth (1968), una crónica ficcional de su infancia que a la que le siguió Boquitas pintadas al año siguiente. En 1973 escribió The Buenos Aires Affair y amenazado por la censura viajó a Méjico. En 1976 llegó El Beso de la Mujer Araña que fue llevada al cine por el argentino Héctor Babenco. Posteriormente, vinieron Pubis Angelical (1979), Maldición eterna a quien lea estas páginas (1981), Sangre de Amor no Correspondido (1982) y Cae la noche tropical la última novela escrita en 1988 de la que, como dije anteriormente, nos ocuparemos.
En esta obra, el autor vuelve a la novela luego de seis años de ausencia. Dos hermanas argentinas, Nidia y Luci recuerdan en el final de sus días el pasado y la vida en Argentina. En esa conversación cotidiana comentan además los amores y desventuras de una vecina más joven, Silvia, una psicóloga argentina exiliada, a quien conocemos a través de ellas. En un contexto diferente, cálido y tropical como Río de Janeiro, las hermanas revelan la nostalgia por la juventud pasada.
En su soledad, se refugian en la historia de los “romances” de la vecina que por otra parte, no consigue realizar el sueño de amar y encontrar al “príncipe azul”.
Asimismo, Puig incorpora otros discursos que se transforman en textos. La detallada narración de Luci (la hermana que llega de visita de Buenos Aires) interrumpida por Nidia, se mezcla con una variedad de escrituras: cartas, relatos, noticias de diarios, películas de las divas de Hollywood, poemas y citas de otros autores que se transforman en voces que se entrecruzan. El género policial también se hace presente en el asesinato de la joven mucama que tiene amoríos con Ronaldo, el muchacho que trabaja como vigilador del edificio.
En cuanto al narrador, cabe destacar que no hay un único narrador sino voces que cuentan lo que los personajes hicieron, pensaron y desearon. El intercambio dialógico, permite conocer las personalidades y diferencias: pude decirse que Nidia se asume como portadora de la moral aunque luego puede evolucionar y tomar decisiones que la harán independizarse en la búsqueda de un ideal de vida. Esta novela, que significa su despedida como escritor, dá un pantallazo sobre la forma de vivir, las creencias, hábitos y moralidad de una clase media argentina bajo el trasfondo del melodrama. El ámbito relajado, exuberante es de liberación, sin la presencia de la mirada “acusadora” de la sociedad argentina que todo lo juzga. La claridad conceptual del autor y el manejo discursivo de los personajes nos introduce en un universo que se nos presenta cercano, a pesar de que hacía varios años ya que se había ido del país.
Mezcla de género rosa, cine de Hollywood y bolero, “Cae la noche tropical” juega a melodrama, viendo con mirada tierna y poética la soledad, la vejez y la muerte; y aplaude el poder de decisión de la mujer, sea cual fuere su edad.

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