Las chicas exitosas beben champagne

Las chicas exitosas beben champagne

“Solo bebo champagne en dos ocasiones. Cuando estoy enamorada y cuando no lo estoy”. La frase pertenece a Coco Chanel y con las fiestas pre-Navidad a la vuelta de la esquina, reivindicamos el espíritu Bonne Vivante: ese, que no necesita de grandes eventos ni excusas para tomar la bebida más glamourosa de todas. Ese, para el que un martes por la noche, la cita número 57 o una cena improvisada con amigos, son una ocasión que merece burbujitas.

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Nos encantó cómo lo bebía Julia Roberts en el suelo de la suite en Pretty Woman, nos enamoramos un poco de James Bond degustando su prestiges cuvées de Bollinger, y siempre quisimos tomarlo despreocupadamente a cualquier hora del día, como hacían Blake Lively y Leighton Meester en Gossip Girl. A Kate Mos y Johnny Depp, la pareja más cool de los 90, les parecía tan sensual que llenaron la bañera de su suite en el hotel Portobello de Londres para un baño sparkly. Por todas esas razones, el champagne es nuestra bebida del momento.
Pensando precisamente en chicas, la Casa de Champagne Louis Roederer da a conocer sus cinco indicaciones básicas y necesarias para servir una copita en óptimas condiciones (y a prueba de dandies expertos):

1. A un buen champagne se le ha de mimar desde el principio, prestando especial cuidado y atención tanto en el transporte como en el almacenaje. En este sentido, es importante almacenarlo a una temperatura constante. Si no se dispone de bodega o cava electrónica, guardarlo en un sitio sin cambios drásticos de temperatura. Es un elemento esencial que podría estropear el producto.

2. Para servirlo, lo ideal es mantenerlo a una temperatura de 7º unas tres horas antes de abrir una botella. En caso de que no dispongamos de dicho tiempo, una buena alternativa es conservar el champagne en una bolsa con agua y hielo unos veinte minutos.

3. Una vez bien frío, llega el arte de descorcharlo. Manteniendo siempre un dedo sobre el tapón, se desenrosca el alambre pero no se quita. Esto es importante porque el alambre nos aporta sujeción e impide que el corcho resbale en la mano. Seguidamente, se inclina la botella unos 45º mientras se sujeta el corcho con la mano izquierda (si se es diestro) y se gira la botella con la mano derecha, siendo mucho más fácil de abrir de esta forma. No debe encararse el cuello de la botella hacia los invitados, sino que debe ser descorchada debidamente con discreción, sin golpes ni sonidos fuertes.

4. Es el momento de servirlo. Siempre se hará por el lado derecho del comensal, girando ligeramente la muñeca cuando se esté terminando de servir el champagne, para evitar que la botella gotee. Aunque lo cierto es que, en la mayoría de los hogares, se deja la botella en el centro de la mesa para que cada invitado se sirva la cantidad que desee.

5. Para mantener la temperatura deseada del champagne, la opción más acertada es contar con una balde o frappera. ¿Cómo debe prepararse? Lo más sencillo y correcto es llenarla con dos tercios de agua y añadir cubitos de hielo, dejando un margen de 10 centímetros hasta el borde. En el caso de que metamos una botella que venga de temperatura ambiente, podemos añadir un poco de sal a la frappera para acelerar el proceso de enfriamiento. No es recomendable utilizar el congelador.
5+1.
(Añadido) The Champagne Diet, por Cara Alwill Leyba. Más que un libro de dietas, este es un manifesto indie sobre el disfrute de la vida, sobre el éxito, sobre cómo perder peso sin machacarse y sobre cómo hacer que las mujeres se sientan más poderosas y felices. Autoayuda mezclada con champagne. ¿Una locura? Su título completo es bastante aclaratorio: The Champagne Diet: Eat, Drink, and Celebrate Your Way to a Healthy Mind and Body, y lo puedes encontrar en Amazon. Dan ganas de leerlo, ¿verdad?

“Bebo champagne cuando estoy feliz, y cuando estoy triste. Algunas veces lo bebo cuando estoy sola, pero cuando estoy acompañada, lo considero imprescindible“ – Lily Bollinger.

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