Florencia Canale :”Con Belgrano hubiera tenido un romance para siempre”

Florencia Canale :”Con Belgrano hubiera tenido un romance para siempre”

Dueña de una belleza inteligente, la escritora innovó en nuestro país con un género literario que despierta curiosidad y asombro, y lleva adelante la arriesgada misión de humanizar a los Próceres.
Frente a las versiones que construyeron una idea falsa de su sexualidad, el creador de la Bandera argentina fue un adelantado. Romances ocultos, conflictos íntimos y el hijo que nunca conoció y fue criado por Rosas, en un adelanto de Amores prohibidos (Planeta), de Florencia Canale.
“Me gusta mucho este asunto de humanizar a los próceres. Ampliar el espectro de conocimiento de estos hombres los engrandece aún más. Darnos cuenta de que un hombre, no un semidios, es capaz de ejecutar semejantes epopeyas, los agranda inmensamente. La cuestión de la novela histórica tuvo sus vaivenes. Fue muy ninguneada durante mucho tiempo, pero de unos años a esta parte ha sido reivindicada, pero sobre todo por los lectores. Supongo que internarnos en la historia, en otros siglos, nos resulta deslumbrante”‘confiesa.

Con quienes de ellos te sentarías a tomar un café o te dejarías seducir?
– Seguramente me hubiera dejado seducir por San Martín y Belgrano, cada uno tenía lo suyo. San Martín era misterioso y seductor, de pocas palabras pero macho y cabrón. Después hubiera sufrido muchísimo. Y con Belgrano hubiera tenido un romance para siempre.

– Contame de tu conexión con Belgrano, entonces….
– Mi conexión con Belgrano, en principio fue la curiosidad; no se sabía demasiado de su vida amorosa y eso me despertó la curiosidad. A medida que fui investigando y conociendo más al hombre, quedé absolutamente subyugada por El.

Sin embargo, leyendo algunos detalles se vislumbra un hombre incomprendido, casi atípico, gran amante que murió en soledad absoluta

– Fue un incomprendido en su tiempo, como varios próceres más. No era militar y tuvo que ocupar cargos castrenses obligado por la situación revolucionaria. Era un abogado que llegaba a Buenos Aires de la mano de la Ilustración europea, a ocupar un cargo que se inauguraba y que despertaba mucha resistencia. A pesar de todo y de todos, no se movió un ápice de sus principios. Fue un hombre adorado por las mujeres pero murió solo. El gran problema fue que sus dos grandes amores, con quien, tal vez hubiera querido casarse, ya estaban casadas con otros hombres. El asunto de la homosexualidad fue una construcción repleta de malicia. No nos olvidemos que no era militar, la tropa no lo quería para nada. Tenía una voz algo aflautada y eso fue motivo más que suficiente como para que fuera el centro de las cargadas. Era elegante y gustaba de vestir bien, y la famosa pintura que todos conocemos y por la que se hacen comentarios horrendos, sólo pertenece a su figura la cara. El cuerpo, o sea, las célebres calzas, las piernas cruzadas y demás, pertenecen a De Godoy, el amante de María Luisa de Parma, la mujer de Carlos IV.
Efectivamente fue un hombre atípico para la época. Para empezar, le gustaba estar entre mujeres, decía que un hombre que se preciara de tal, debía aprender de ellas. Le gustaba mucho conversar y escuchar a las mujeres, algo bastante atípico. En cuanta tertulia y fiesta hubiera, Belgrano siempre estaba rodeado de mujeres. Pero nunca fue un hombre violento, siempre fue galante y sensible. Eso en cuanto al lado humano; en cuanto al costado político, fue un vanguardista en todo sentido. Fue el primero en pensar en traer la educación para señoritas, no fue Sarmiento; también trajo las ideas de la revolución agraria. Fue un luchador, pero sin armas. Su arma fue el pensamiento, la razón.

-Es tu favorito…
– En este momento, mi favorito es Manuel Belgrano, tal vez sea porque aún no me desprendí de él. De cualquier manera, tiene mucho como para ser respetado.

Aún no te despegaste de Belgrano, pero, estàs trabajando en un próximo personaje?

-Estoy trabajando en otro personaje, por supuesto, pero no lo puedo contar”.

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