El arte de viajar, según Vuitton

La mirada de Edie Campbell y un lugar perdido de Sudáfrica. La campaña de Louis Vuitton para esta primavera/ verano se convierte en una expedición en la que dos aventureras –la propia Campbell y Karen Elson– recorren parajes selváticos acompañadas por los bolsos icónicos de la maison. Y es que Louis Vuitton lleva desde 1854 redefiniendo el arte mismo de viajar a través de baúles, maletas y muchas otras piezas de equipaje que han acompañado a exploradoras, pioneras, escritoras y estrellas de cine a lo largo del mundo.
Su historia está impregnada por el sabor de lo familiar, el amor paterno-filial, la estética más evocadora y cotidiana y la supersticción. Dentro del Monogram tienen cabida motivos florales, que combinan su geometría con las formas imprecisas más naturales, y las iniciales del fundador de la maison –incluidas por su hijo George como tributo a su padre–; todo ello armónicamente configurado para dar lugar a un diseño único, reconocible al instante y que representa todos los ideales de Louis Vuitton. Viaje y familia, dos elementos que se tocan delicadamente por obra y gracia del Monogram y su fluir eterno.
Con motivo de la última campaña de la firma, en la que nos embarcamos en una expedición idefinida por tierras Sudafricanas a través del objetivo de Peter Lindbergh, repasamos la historia del Monogram para llegar a comprender la complejidad que el clásico entre los clásicos esconde. Porque nunca antes un símbolo creado en la más absoluta intimidad del hogar, tuvo un recorrido tan sorpredente. Classic is perfection!

Fuente:Vogue

Share This Post